
En el borde de una montaña del Caquetá, en una zona rodeada de monos y guacamayos, vive una comunidad de excombatientes que aún creen en los acuerdos de paz de 2016 y tratan de honrarlos. Intentan construir una vida basada en la sostenibilidad y el turismo, con la esperanza de que algún día la paz sea una realidad tangible. Sin embargo, las tensiones entre grupos disidentes y la falta de apoyo estatal amenazan con provocar nuevas crisis sociales de las que pocos son conscientes.