
Vista de Bojayá, Chocó, durante la entrega de los restos humanos de la masacre del 1 de mayo de 2002. Trágicamente, este duelo no pudo completarse hasta hace poco debido a las dificultades para identificar los cuerpos y brindar una entrega digna en lo que en general sigue siendo una zona violenta. Las disputas entre grupos armados que se disputan el territorio continúan, restringiendo el acceso a las comunidades rurales y sumándose a la lista de víctimas de una guerra que no se detiene.