
Muchas familias se han visto obligadas a huir debido al conflicto armado que vive nuestro país. Duermen y viven en chozas y se calientan con fogatas alimentadas con leña. Esta es la historia de más de 400 indígenas Embera que soportan promesas incumplidas de protección territorial y, por ello, deambulan por el Parque Nacional Natural de Bogotá. Aunque el proceso de recuperación de las tierras indígenas está en marcha, los avances son lentos y se evidencia un desmembramiento de la estructura social.